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No hay todavía fumata blanca, pero casi. El proyecto de la conocida como ley de startups ha dado este jueves en el Congreso de los Diputados un paso decisivo al ser aprobada por amplia e histórica mayoría parlamentaria. 
Allí se dieron cita, además, buena parte de lo más granado del ecosistema emprendedor español. Lo hicieron para celebrar una ley que consideran histórica para el sector. Ahora, deberá pasar por el Senado, desde donde, en caso de recibir luz verde, volverá a la Cámara Baja para su tramitación final. 
En total, si todo sale como espera el Gobierno, la normativa puede aprobarse y entrar en vigor antes de que acabe 2022, pues pasará a tener efecto a partir del día siguiente en que se publique en el BOE, tal y como ha explicado Business Insider España.
Aunque aún está por ver cómo quedará el texto definitivo, se conocen ya algunos de los puntos fundamentales del reglamento
Para empezar, otorga carta de naturaleza al propio concepto de startup, definida como una empresa emergente de nueva creación, lo que quiere decir que deben tener menos de 5 años de antigüedad, 7 en el caso de las biotecnológicas, energéticas e industriales. 
Estas empresas recibirán ventajas fiscales como un impuesto de sociedades que pasará del 25% al 15% en el primer año en que den beneficios y en los 4 siguientes, aplazamiento de deudas tributarias y una exención fiscal para las stock options de hasta 50.000 euros cuando el anterior límite eran 12.000.
Esta última medida es una antigua reclamación del sector. A falta de poder ofrecer los altos sueldos que pueden permitirse los gigantes tecnológicos para atraer talento, muchas startups en EEUU optan desde hace décadas por ofrecer a sus trabajadores stock options, es decir, acciones de la propia empresa como parte de su remuneración.
Con ello no solo logran atraer a las mentes más brillantes, sino que las comprometen aún más con el proyecto: si a la empresa le va bien, a ellos también. En España, sin embargo, al tener que tributarlas a partir de los 12.000 euros, para muchos trabajadores no eran una alternativa interesante. Ahora lo será para muchos más.
La ley, además, contempla un régimen fiscal especial para los conocidos como nómadas digitales y plantea un visado concreto para quienes quieran venir a España a teletrabajar, entre otras muchas medidas.
Acene. Presidencia del Gobierno de España
La ley ha sido recibida por el ecosistema emprendedor español con moderado optimismo. Aunque muchos subrayan la importancia de que se trata de una ley histórica que equipara a España con países del entorno, los expertos no se olvidan de que aún queda, a su juicio, camino por recorrer.
"Es un primer paso muy positivo. De no tener nada pasamos a tener algo, y nos empata con Europa. Sin embargo, se podía haber aprovechado para incentivar más a los emprendedores, pero en este país siempre hay una pelea entre los ministerios de Economía y Hacienda, da igual quién gobierne, y en este caso Hacienda ha puesto también sus límites", afirma a Business Insider Españael emprendedor e inversor Carlos Blanco.
La suya es, sin duda, una de las opiniones más expertas: con más de 85 empresas participadas (entre ellas, éxitos recientes como Deporvillage, Housfy y Platanomelon), cuenta con 25 años de experiencia en el mundo del emprendimiento y lo ha visto casi todo.
Precisamente por eso, explica, le preocupa la situación de los emprendedores en serie: "Quiero ver en qué acaba eso. En los borradores solo había deducciones para las 3 primeras startups, pero muchos solo hemos acertado a partir de la cuarta o de la quinta".
En cambio, otros puntos de la ley como la rebaja fiscal para las startups le parecen menos necesarios: "La mayoría de las startups no tiene beneficios sus primeros años. Renunciaría a esa medida a cambio de bonificaciones por contratar gente, por ejemplo, algo muy importante para fomentar el empleo".
Precisamente el tema de la contratación y la atracción de talento inquieta a Rubén Ferreiro, inversor, emprendedor y CEO de Grupo Viko, un conglomerado formado por 7 empresas de marketing digital. "Creo que la cuestión de las stock options se queda un poco corta, tanto en la cuantía de la exención como en el hecho de que estén limitadas a ciertas empresas. Muchos seguirán optando por la remuneración tradicional. Desde luego, la ley es una mejora, pero en eso se queda a medio camino".
También ve luces y sombras Rafael García Escarré, otro habitual en el mundo del emprendimiento. Es cofundador de Farside Ventures, aceleradora que aspira a impulsar 100 startups en los próximos 4 años.
"Para nosotros es un paso adelante importante porque venimos de muy abajo. Las stock options están bien articuladas, pero en concepto de fiscalidad se queda algo corto. La ley es bienvenida, aunque hemos perdido una oportunidad para ser algo más ambiciosos. España tiene creatividad y dinamismo, pero falta industria pesada", ha explicado García Escarré.
Andrea Barber, CEO de RatedPower, empresa especializada en fuentes fotovoltaicas que ha sido recientemente adquirida por la estadounidense energética Enverus, subraya por otra parte la capacidad de la ley de facilitar algo la atracción de talento.
"Las medidas que facilitan la emisión de instrumentos financieros como las stock options eran, bajo mi punto de vista, de las más necesarias, y junto con la creación del nuevo tipo de visado y definición de los nómadas digitales, son un aliciente que permite retener y atraer talento", ha afirmado Barber.
Y ha añadido: "En España contamos con muchas buenas ideas, pero en ocasiones es complejo llevarlas a cabo sin encontrarse con el fracaso. Evitar más fugas de cerebros y conseguir retenerlos es fundamental para el desarrollo y la economía de un país, y mejorar las condiciones es un muy buen paso para lograrlo".
Con la esperanza de no volver nunca a la casilla de salida, todos los agentes implicados en la promoción de talento empresarial en España entienden que es el momento de ser más ambiciosos.
Es el caso, por ejemplo, de Íñigo Peña, CEO de Tetuan Valley, una aceleradora de startups en fase inicial que opera en Madrid y que espera beneficiarse del impulso que puede suponer para muchas empresas emergentes la entrada en vigor de esta normativa. 
Lo hace, por otro lado, sin olvidarse de que en un futuro la ley de startups deberá contemplar más detenidamente el papel que representan para el ecosistema las incubadoras de talento.
"Desde luego, la ley es una pequeña esperanza para todos. El simple hecho de definir lo que es una startup ya es un gran paso. Era difícil competir con otros países que tienen legislaciones más flexibles. Si queremos competir con hubs como Inglaterra, Francia y Alemania hay que tener las mismas herramientas", explica.
"Se puede profundizar mucho más en los beneficios para las startups y en cómo fomentar aún más la inversión. Barriendo para casa, las aceleradoras pueden recibir del Estado recursos y facilidades para formar a la gente. Podemos conectar el talento. La figura de las entidades de enlace y promoción del emprendimiento tienen que tener más cabida", subraya.
También miran hacia fuera desde Cabify, una de esas startups de origen español que en la última década, contra muchos pronósticos y no sin polémica, ha podido convertirse en unicornio, es decir, ha superado los 1.000 millones de euros de valoración. 
"Nos gustaría que el siguiente paso se centre en aquellas empresas que quedan fuera de esta ley, las scaleups y startups con una trayectoria más amplia, que son un motor económico y de generación de empleo, además de ser un espejo donde se miran las startups más jóvenes y los emprendedores. Esto es ya una prioridad en Europa, y no hay tiempo que perder", apuntan desde la empresa.
Y zanjan: "En un contexto donde otras regiones del planeta (China y EEUU, principalmente) están protegiendo a las empresas tecnológicas nacidas en su territorio, nos encontramos en un momento clave para que los gobiernos europeos den un paso adelante para garantizar su soberanía tecnológica, y esto pasa por proteger y ayudar a las empresas digitales, independientemente su edad o facturación".
Le pone metáfora futbolística a este sentir Juan López, socio de Kibo Ventures, uno de los fondos de inversión más importantes en el último decenio en España gracias a su participación en empresas como los unicornios Jobandtalent y Devo, entre otras muchas.
"La ley da un paso grande que nos pone casi a la altura de otros países. Pero no es suficiente. En los próximos años, hay que dejar de jugar a defender para atacar".
No habla alguien ajeno a la negociación de la ley. Aquilino Peña, socio también de Kibo y otra voz especialmente autorizada, ha sido una de las personas en que se ha apoyado la Administración para ir puliendo con el paso de los meses aspectos como las exenciones fiscales para inversores, que alcanzarán entre el 30% y el 50% para un tope que pasa de los 60.000 a los 100.000 euros.
"Jugar al ataque significa pensar que alguien que monta una startup es en realidad un cliente que hay que mantener. No se trata solo de poner facilidades, sino de poner más que el resto para convertirnos en un lugar donde de verdad la gente quiera hacer negocios".
Y pone un ejemplo: "Si uno se fija, las tasas de exención hoy por hoy son muy pequeñas, no están pensadas para proyectos ambiciosos. Hay que aspirar a un nivel más alto".
Todos los consultados coinciden en subrayar la importancia del consenso que genera. Votada por partidos que forman parte de los dos lados del arco parlamentario, los agentes que ecosistema entienden que esta es la mejor garantía para su desarrollo.
"No es una ley que se haya aprobado a trompicones y de mala manera por un solo partido. Para nosotros, la mejor noticia es que las startups en España generan consenso, lo que quiere decir que es un gran momento para las startups", explica López.
Joan Jofra, director de plataforma en Seaya, otro de los fondos que más ha tenido que decir en los últimos tiempos, con participaciones en éxitos absolutos como Wallbox, Glovo y Cabify, siente que este acuerdo es el resultado de una manera adecuada de hacer las cosas.
"El proceso en sí ha sido un éxito. Hemos conseguido un debate público que ha unido mucho el ecosistema porque no ha tenido ningún color. Hoy había en el Congreso asociaciones, emprendedores, inversores, grandes empresas. Esta ley une mucho". 
Jofra subraya además que se trata de un marco legal amplio que agilizará procesos administrativos: "Ahora hay una administración que entiende lo que es emprender. El ecosistema es cambiante y habrá nuevos retos. Lo importante será encontrar la manera de ir encajándolos".
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