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Emprendedores jugando al futbolín en sus oficinas, en el distrito 22@ de Barcelona 
Blanca Gispert
Barcelona
El ecosistema emprendedor español dio este jueves la bienvenida a la muy esperada ley de Startups, que se aprobó de forma definitiva en el Congreso de los Diputados con un amplio consenso político. La normativa recibió 317 votos a favor de los partidos más representativos, PSOE, PP, Unidas Podemos y Vox, y contó únicamente con 25 abstenciones, principalmente procedentes de ERC.
La ley supone un salto hacia adelante para el sector digital, un reconocimiento a sus peculiaridades, a las necesidades de los emprendedores e inversores y, a la vez, una declaración de intenciones de un país que quiere potenciar su innovación, en muchos casos deficiente respecto a sus colegas europeos. Desde que en julio de 2021 se iniciaron los trámites, los actores más representativos del sector se involucraron en su redactado y, un año y medio después, el trabajo ha dado sus frutos. La normativa, que entrará en vigor en enero, reconoce una figura jurídica propia a la startup, establece rebajas fiscales y también elimina trámites burocráticos para atraer a profesionales que viven en el extranjero.
“Es una normativa clave para impulsar el emprendimiento en la nueva economía digital”, dijo la vicepresidenta primera, Nadia Calviño. “La ley marcará un antes y un después en el sector”, celebró Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. La satisfacción es unánime. Para María Benjumea, presidenta de South Summit, “la ley es una victoria de país que nos pone a la cabeza de Europa en materia de emprendimiento, ya que en el continente aún no existe ninguna normativa que aborde de forma integral las necesidades del sector”. De hecho, según el Gobierno, es la primera ley europea orientada de manera específica a la creación de un ecosistema emprendedor innovador.
En el mundo inversor también están de enhorabuena. Para Oriol Pinya, presidente de la asociación de inversores Spain Cap, “España será más competitiva en la atracción de capital, talento e ideas”. También la asociación Barcelona Global, que ha participado activamente en el redactado de la ley, se muestra satisfecha: “La normativa impulsará el ecosistema de Barcelona y facilitará la atracción y el retorno de talento”, celebró este jueves la presidenta, Maite Barrera.
Después de introducir las últimas enmiendas del Senado, los principales logros de la ley son las rebajas fiscales y la eliminación de trabas burocráticas a la hora de crear una startup y de atraer profesionales extranjeros. Entre las medidas estrella, destacan las siguientes. La propia definición de startup –una empresa innovadora de hasta 5 años de vida, o 7 años, en el caso de que sea biotecnológica– que facture un máximo de 5 millones y no reparta dividendos. Y el hecho de que las empresas adquieran dicha condición por silencio positivo a los tres meses si la administración pública (Enisa) no da respuesta. 
También son relevantes las rebajas fiscales a los empleados de startups que posean stock options (opciones sobre acciones). A partir de ahora, solo las van a tributar cuando las vendan y no cada año que las conserven bajo su titularidad. Gracias a esta ley, el régimen de impatriados también será aplicable a profesionales independientes e inversores vinculados con el mundo de la innovación. A partir de enero su IRPF podrá tributar al 24% durante 5 años y ellos solo declararán su patrimonio en España y no a nivel global. La ley también amplía las deducciones fiscales a los particulares que invierten en startups: estarán exentos los primeros 100.000 euros, y no 60.000, y la deducción aumentará del 30 al 50%. Además, la ley facilita la entrada de nómadas digitales, personas que trabajen en remoto desde España para empresas extranjeras. A partir de ahora, podrán tener permiso de residencia como profesionales altamente cualificados durante 3 años. Los estudiantes también obtendrán visado para trabajar durante los dos años siguientes al finalizar sus estudios en España.
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